lunes, 7 de abril de 2014

ORACION A SAN JUDAS TADEO EN CASOS DIFICILES..



                 
Oh,glorioso Apostol San Judas,
siervo fiel y amigo de Jesus,el
nombre del traidor que entrego a
vuestro querido Maestro en manos
de sus enemigos ha sido la causa
de que muchos os hayan olvidado,
pero la iglesia os honra e invoca
universalmente como patron de los
casos dificiles y desesperados.
Rogad por mi que soy tan miserable,
y hacer uso,os ruego, de ese privilegio
especial a vos concedido de socorrer
visible y prontamente cuando casi se ha
perdido toda esperanza.Venid en mi ayuda
en esta gran necesidad,para que reciba
los consuelos y socorros del cielo en
todas mis necesidades,tribulaciones y
sufrimientos,particularmente(haga aqui
las suplicas especiales que decea obtener)
y para que bendiga a DIOS con vos y con
todos los escogidos por toda la eternidad.
Os prometo,glorioso San Judas,acordarme
siempre de este gran favor y nunca dejare
de honraros como a mi especial y poderoso
protector y hacer todo lo que pueda para
fomentar vuestra devocion. AMEN.

domingo, 9 de marzo de 2014

Canciones

        LINDA FERNANDINA
Pletóricos de amor te saludamos
Tierra de la alegría y de la sal
Y un himno de alabanza te enviamos
Para tu mujerío sin igual


Para ese ramillete de chiquillas
Orgullo de la Isla de León
Que arroban al mirar con la mantilla
Y atrapan con los flecos del mantón


Con tus ojos linda Fernandina
Vas diciendo por doquier amor, amor, amor
Sois orgullo de esta patria chica
Donde tatas cosa buenas puso Dios


Histórica ciudad es nuestra Isla
La única en España sin doblez
Ya que fue parapeto y fue vanguardia
de no pisar el suelo ni un francés


Fue la reunión de Cortes Españolas
Galardón que la isla recibió
Pues resumida en ella quedo España
Guardada por esteros y por Dios


Eres tú Virgen más querida
A la que canto con ardor, ardor, ardor
Y ella quiere al pueblo con cariño
Y le guarda allá en el cielo su rincón.

Canciones

        Echame Vino
Échame vino de este estupendo barril,
Fuerte y amargo como el amor frenesí,
Dulce y sabroso como el beso de mujer,
Que se sube a la cabeza, y el beber es un placer.
Lalalala lalalala lalala lala lalala lalala
lalalala lalalala lala,
Lalalala lalalala lalala lalalalala lala
lalala lalalala lala,
Lalalala lalalala lalala lala lalala lalala
lalalala lalalala lala.....
Tú eres isleño el que navegas mejor,
Olas te agitan desde la roda al timón,
Te balanceas desde babor a estribor
Y tus marineros cantan esta canción
de amor.
Lalala....

Canciones

La Vrirgen de Guadalupe
cuando va por la ribeira.(bis)
descalciña por la área
parece una Rianxeira.(bis)
      Estrivillo
Ondiñas veñen.(bis)
ondiñas veñen e van
non te embarques Rianxeira
que te vas a marear.


II La Virgen de Guadalupe
cuando fue para Rianxo(bis)
la barquiña que la trajo
era de piel de naranjo(bis)
       Estrivillo
III La Virgen de Guadalupe
quien la hizo morenita,(bis)
fue de un rayito de sol
que entro poir la ventanita(bis)



jueves, 2 de enero de 2014

    RIMA LXXIII
Cerraron sus ojos
que aún tenía abiertos,
taparon su cara
con un blanco lienzo,
y unos sollozando,
otros en silencio,
de la triste alcoba
todos se salieron. La luz que en un vaso
ardía en el suelo,
al muro arrojaba
la sombra del lecho;
y entre aquella sombra
veíase a intérvalos
dibujarse rígida
la forma del cuerpo. Despertaba el día,
y, a su albor primero,
con sus mil rüidos
despertaba el pueblo.
Ante aquel contraste
de vida y misterio,
de luz y tinieblas,
yo pensé un momento: —¡Dios mío, qué solos
se quedan los muertos!
                *
De la casa, en hombros,
lleváronla al templo
y en una capilla
dejaron el féretro.
Allí rodearon
sus pálidos restos
de amarillas velas
y de paños negros. Al dar de las Ánimas
el toque postrero,
acabó una vieja
sus últimos rezos,
cruzó la ancha nave,
las puertas gimieron,
y el santo recinto
quedóse desierto. De un reloj se oía
compasado el péndulo,
y de algunos cirios
el chisporroteo.
Tan medroso y triste,
tan oscuro y yerto
todo se encontraba
que pensé un momento: —¡Dios mío, qué solos
se quedan los muertos!
                *
De la alta campana
la lengua de hierro
le dio volteando
su adiós lastimero.
El luto en las ropas,
amigos y deudos
cruzaron en fila
formando el cortejo. Del último asilo,
oscuro y estrecho,
abrió la piqueta
el nicho a un extremo.
Allí la acostaron,
tapiáronle luego,
y con un saludo
despidióse el duelo. La piqueta al hombro
el sepulturero,
cantando entre dientes,
se perdió a lo lejos.
La noche se entraba,
el sol se había puesto:
perdido en las sombras
yo pensé un momento: —¡Dios mío, qué solos
se quedan los muertos!
                *
En las largas noches
del helado invierno,
cuando las maderas
crujir hace el viento
y azota los vidrios
el fuerte aguacero,
de la pobre niña
a veces me acuerdo. Allí cae la lluvia
con un son eterno;
allí la combate
el soplo del cierzo.
Del húmedo muro
tendida en el hueco,
¡acaso de frío
se hielan sus huesos...!
                * * *
¿Vuelve el polvo al polvo?
¿Vuela el alma al cielo?
¿Todo es sin espíritu,
podredumbre y cieno?
No sé; pero hay algo
que explicar no puedo,
algo que repugna
aunque es fuerza hacerlo,
el dejar tan tristes,
tan solos los muertos.


autógrafo

Gustabo A. Becquer


Por una mirada, un mundo;
por una sonrisa, un cielo;
por un beso... ¡Yo no sé
qué te diera por un beso!

Rubén Dario

A las doce de la noche, por las puertas de la gloria
y al fulgor de perla y oro de una luz extraterrestre,
sale en hombros de cuatro ángeles, y en su silla gestatoria,
                San Silvestre. Más hermoso que un rey mago, lleva puesta la tiara,
de que son bellos diamantes Sirio, Arturo y Orión;
y el anillo de su diestra hecho cual si fuese para
                  Salomón. Sus pies cubren los joyeles de la Osa adamantina,
y su capa raras piedras de una ilustre Visapur;
y colgada sobre el pecho resplandece la divina
              Cruz del Sur. Va el pontífice hacia Oriente; ¿va a encontrar el áureo barco
donde al brillo de la aurora viene en triunfo el rey Enero?
Ya la aljaba de Diciembre se fue toda por el arco
                del Arquero. A la orilla del abismo misterioso de lo Eterno
el inmenso Sagitario no se cansa de flechar;
le sustenta el frío Polo, lo corona el blanco Invierno
y le cubre los riñones el vellón azul del mar. Cada flecha que dispara, cada flecha es una hora;
doce aljabas cada año para él trae el rey Enero;
en la sombra se destaca la figura vencedora
                del Arquero. Al redor de la figura del gigante se oye el vuelo
misterioso y fugitivo de las almas que se van,
y el ruido con que pasa por la bóveda del cielo
con sus alas membranosas el murciélago Satán. San Silvestre, bajo el palio de un zodíaco de virtudes,
del celeste Vaticano se detiene en los umbrales
mientras himnos y motetes canta un coro de laúdes
                inmortales. Reza el santo y pontifica; y al mirar que viene el barco
donde en triunfo llega Enero,
ante Dios bendice al mundo; y su brazo abarca el arco
                y el Arquero.

Poesia de Rosalia de Castro

    Un recuerdo
¡Ay, cómo el llanto de mis ojos quema!...
¡Cuál mi mejilla abrasa!...
¡Cómo el rudo penar que me envenena
mi corazón traspasa!

Cómo siento el pesar del alma mía
al empuje violento
del dulce y triste recordar de un día
que pasó como el viento.

Cuán presentes están en mi memoria
un nombre y un suspiro...
Página extraña de mi larga historia,
de un bien con que deliro.

Yo escuchaba tina voz llena de encanto,
melodía sin nombre,
que iba risueña a recoger mi llanto...
¡Era la voz de un hombre!

Sombra fugaz que se acerco liviana
vertiendo sus amores,
y que posó sobre mi sien temprana
mil cariñosas flores.

Acarició mi frente que se hundía
entre acerbos pesares;
y lleno de dulzura y de armonía
díjome sus cantares.

Y ¡ay!, eran dulces cual sonora lira,
que vibrando se siente
en lejana enramada, adonde expira
su gemido doliente.

Yo percibí su divinal ternura
penetrar en el alma,
disipando la tétrica amargura
que robara mi calma.

Y la ardiente pasión sustituyendo
a una fría memoria,
sentí con fuerza el corazón latiendo
por una nueva gloria.
Dicha sin fin, que se acercó temprana
con extraños placeres,
como el bello fulgor de una mañana
que sueñan las mujeres.

Rosa que nace al saludar el día,
y a la tarde se muere,
retrato de un placer y una agonía
que al corazón se adhiere.

Imagen fiel de esa esperanza vana
que en nada se convierte;
que dice el hombre en su ilusión mañana,
y mañana es la muerte.

Y así pasó: Mi frente adormecida
volvióse luego roja;
y trocóse el albor de mi alegría,
flor que, seca, se arroja

Calló la voz de melodía tanta
y la dicha durmió;
y al nuevo resplandor que se levanta
lo pasado murió.

Hoy sólo el llanto a mis dolores queda,
sueños de amor de corazón, dormid:
¡Dicha sin fin que a mi existir se niegan
gloria y placer y venturanza huid!...

Poesias de Rosalia de Castro

En el alma llevaba un pensamiento,
una duda, un pesar,
tan grandes como el ancho firmamento
tan hondos como el mar.

De su alma en lo más árido y profundo,
fresca brotó de súbito una rosa,
como brota una fuente en el desierto,
o un lirio entre las grietas de una roca.

Poesias


Mujer, yo hubiera sido tu hijo, por beberte
la leche de los senos como de un manantial,
por mirarte y sentirte a mi lado y tenerte
en la risa de oro y la voz de cristal.
Por sentirte en mis venas como Dios en los ríos
y adorarte en los tristes huesos de polvo y cal,
porque tu ser pasara sin pena al lado mío
y saliera en la estrofa -limpio de todo mal-.

Cómo sabría amarte, mujer, cómo sabría
amarte, amarte como nadie supo jamás!
Morir y todavía
amarte más.
Y todavía
amarte más
y más.

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